Al Qaeda y el movimiento antiglobalización

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NuevaHumanidad (España) // La capital de Afganistán, Kabul, está siendo atacada por comandos suicidas musulmanes, que ponen bombas en edificios y organismos oficiales; lo que hicieron en Bombay en Noviembre de 2008, cuando otros comandos atacaron los hoteles de la ciudad, ha marcado tendencia en los grupos musulmanes suicidas-terroristas, encuadrados hoy en su mayoría en Al Qaeda, organización aglutinante del descontento y la desesperación de muchos.
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Es impresionante constatar la determinación que tienen los musulmanes para morir matando. Un ejército así es imparable y los politicos gobernantes de Occidente no quieren verlo, y prefieren usar la cadena acción-reacción de la guerra, en vez de buscar el dialogo, la negociación y la paz y olvidarse de sus políticas económicas avasalladoras. Pero claro, eso sería derruir el sistema que ellos mismos dirigen y que sostiene sus privilegios y forma de vida.

El precio que se va a pagar será muy alto, porque el capitalismo monopolizador no ceja, al contrario, empuja cada vez más fuerte, pese a sus dos más importantes contrincantes : el Islam y el movimiento antiglobalización. Ambos coinciden en una cosa : no quieren nada de ese capitalismo salvaje y todo lo que es consustancial a ese sistema : desigualdad, miseria, injusticia, corrupción y destrucción de hábitats, costumbres y gentes por medio de las armas, y todo por un fin: apoderarse de los recursos naturales. La diferencia estriba en que los musulmanes son un pueblo tradicionalmente fiero y muy rígido en sus costumbres y están más dispuestos a destruir tal sistema, a cualquier precio y Al Qaeda les ha dado una motivación y un objetivo comunes. Al Qaeda ya habla de Califato, Yihad y otros términos que historicamente supusieron la unidad de todos los árabes y la conquista de medio mundo. La historia se repite.

Los Estados Unidos de América están en guerra ( y así lo afirman la mayoría de los norteamericanos ) desde el 11 de septiembre de 2001. En los poco más de 8 años que han pasado hasta la actualidad, hemos visto como Al Qaeda está usando kamikazes en Irak, Afganistán, Pakistán, India y otros países más, y ha atentado contra población e intereses occidentales en diversas partes de Europa, ( Londres, Madrid ) , también en Oceanía ( Indonesia, Filipinas ) y en África ( Marruecos, Egipto, Mauritania ). Igualmente ha secuestrado a numerosos ciudadanos de paises occidentales ( algunos fueron degollados, otros rescatados por sumas importantes de dinero ) y ha fijado su objetivo en recuperar la península arábiga, la sagrada tierra del Islam, corrompida por el sistema capitalista a causa del recurso natural del petroleo. Las redes de reclutamiento, apoyo y financiación de AlQaeda se extienden por todo el mundo y los suicidas no cesan. Sin olvidar a Sudán, Somalia o Yemen, que son lugares donde la semilla del fundamentalismo islámico encuentra terreno abonado y actúan guerrillas islámicas. Y sin olvidar los numerosos comandos y grupos desarticulados por la policia de todo el mundo, e incluso 'guerreros' solitarios como el ciudadano nigeriano que quiso explotar un avion norteamericano el día de Navidad.

Hay determinación y perseverancia, queramos o no verlo, en AlQaeda. También las hay en el sistema capitalista, indudablemente. Es un choque de trenes del que vamos a salir malparados todos. No hay quien detenga esta espiral ezquizoide, ni siquiera la maquinaria de inteligencia y de guerra occidental y americana, podrá con la determinación de toda una raza, de toda una civilización, aunque quieran hacernos ver lo contrario los manipuladores medios de comunicación al servicio del sistema y éste quiera convencernos de que va a ganar este conflicto.

Los americanos ( y los europeos apoyando ) no aprenden. No podemos decir otra cosa. La guerra de Vietnam se perdió contra un pueblo pobre, sin apenas armas, pero determinado a expulsar de su país a unos americanos que solo trajeron desolación y dolor a su tierra. Con el Islam va a pasar lo mismo, solo que han metido esta vez a todo Occidente en esta "guerra contra el terror"; la han globalizado. Por lo tanto las consecuencias también serán globales. Vienen años de sufrimiento, desolación y dolor para esta humanidad que necesita ser renovada en su modo de gobierno político, en su manera de guiarse economicamente y en sus enfermizos hábitos educativos, alimentarios, sociales, morales incluso.

Por otra parte, el moviento antiglobalización, en su mayoría, quiere un cambio de sistema sin violencia, quiere re-ajustarlo y cambiarlo desde dentro, pero mucho me temo que el paso inexorable del tiempo, las promesas incumplidas, la destrucción del planeta y el convencimiento de lo difícil que va a ser cambiar un sistema injusto de por sí, serán -tarde o temprano- un revulsivo para que el movimiento antiglobal se radicalice en sus postulados y acciones, y se ponga en marcha una nueva revolución que transforme este desatinado mundo y el sistema que lo gobierna. No está muy lejano ese día.

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